¿Se podrá dejar de trabajar por la inteligencia artificial en el futuro?

Hoy vamos a hablar de un tema bastante interesante y filosófico, y es que nos enfrentamos a un futuro en el que quizás sea posible el dejar de trabajar por la inteligencia artificial, lo que quiere decir que las máquinas trabajarán por nosotros.

No hay duda de que la revolución de la inteligencia artificial en el mercado laboral va a crear nuevos puestos de trabajo y a limitar la oferta en otros, pero en esta ocasión, queremos ir al fondo de esta cuestión, a sus fundamentos, para analizar cómo sería una sociedad sin trabajo.

Hay muchos gurús de la tecnología hablando sobre esta posibilidad, y como es habitual en estos casos, un gran número de personas ya están entrando en pánico y analizando las oportunidades laborales con la inteligencia artificial.

Y hay que ser honestos con este tema, aunque nosotros ofrecemos una certificación CAIO para formar a los futuros directos de proyectos de IA, nuestra intención no es vender el curso a toda costa, buscamos gente que realmente se interese por esta tecnología y quiera trabajar en ello.

Por eso, en este artículo vamos a analizar a fondo la posibilidad de dejar de trabajar por la inteligencia artificial en el futuro, para que sepas si realmente quieres encontrar un trabajo en el sector de la IA, como algo vocacional y por tener pasión por los avances tecnológicos, o si quizás, sea otro tu camino.

¿Cómo sería una sociedad en la que no sea necesario trabajar?

Una vida en la que levantarse por la mañana no dependa de un horario impuesto, donde cada persona pueda organizar sus días sin la presión constante de ganarse el sustento, crearía una gran incertidumbre, algo que es normal, porque llevamos toda la vida entendiendo la vida adulta a través del empleo.

En el caso de que la producción básica estuviera cubierta por la inteligencia artificial generativa, la gente podría dedicar su tiempo a las cosas que verdaderamente les apasionan, y no hablamos solo de ocio, que también, sino de proyectos que en muchas ocasiones no se hacen precisamente, por falta de tiempo.

Y por supuesto esa libertad no tendría por qué llevar a una sociedad pasiva, puesto que al contrario, al no depender del empleo para sobrevivir, surgirían intereses distintos y nuevas motivaciones, aunque esto es precisamente lo más complejo de analizar.

A veces se piensa que sin empleo la gente no haría nada, pero las ganas de hacer cosas siempre aparecen, aunque en este caso sin la presión de tener que realizar una actividad para pagar facturas.

Pero también aparecerían dudas con respecto a qué pasaría con la identidad personal si el trabajo dejara de marcar quiénes somos, puesto que durante décadas mucha gente ha presentado su oficio antes que cualquier otra cosa.

Sin esa referencia, habría que volver a mirarse desde otro ángulo, y eso llevaría bastante tiempo. Es curioso cómo muchas conversaciones sobre este futuro imaginado vuelven una y otra vez a esa cuestión, el qué nos hace sentir útiles cuando ya no dependemos del empleo.

Y tal vez ahí está uno de los puntos más interesantes. La utilidad podría dejar de medirse por la productividad y pasar a tener que ver con la creatividad, o el simple hecho de aportar algo que tenga valor para otros.

¿Cómo podrían funcionar un modelo económico en el que se dejara de trabajar por la inteligencia artificial?

Al pensar en cómo podría funcionar un modelo económico donde trabajar deje de ser necesario gracias a la inteligencia artificial, habría que analizar por separado todo a lo que esto afectaría, como la organización colectiva, los recursos, y las costumbres que llevamos arrastrando durante incontables generaciones.

Para empezar, habría que pensar en cómo se producirían los bienes básicos si no dependiéramos del empleo humano, porque la idea de máquinas encargándose de casi todo puede sonar extrema, pero si uno repasa lo que ya hacen en fábricas y servicios, no parece tan distante.

En ese caso, la clave estaría en garantizar que esa producción llegara a todos sin necesidad de intercambiar horas de trabajo por dinero, y ese giro, que parece tan grande, en realidad podría fundamentarse en los mecanismos los que ya conocemos.

A medida que se avanza en esta idea, surge el debate de cómo se sostendría el consumo si nadie tuviera un salario tradicional, porque ahí es realmente donde el modelo económico cambia por completo.

Si la producción fuese casi ilimitada y los costes de fabricación se redujeran por la automatización, el concepto de escasez se diluiría. No haría falta que cada persona ganara dinero para acceder a lo básico.

Podría existir una asignación periódica automática, o incluso un acceso directo sin mediar transacción económica en muchos casos, y al analizar esta idea, uno se da cuenta de que no es tan descabellado.

Pero por supuesto, sería necesario algún tipo de supervisión humana, incluso en un sistema tan automatizado. No tanto para gestionar cada detalle, sino para revisar que las máquinas hacen lo que deben, que la energía no se despilfarra, o que la producción no se descontrola.

¿Cuál es la mejor decisión profesional teniendo en cuenta lo que los expertos dicen sobre la posibilidad de dejar de trabajar por la inteligencia artificial?

La opinión de muchos expertos es que lo más sensato es observar qué nos interesa de verdad, algo que resulta curioso, porque durante décadas se nos ha dicho que hay que orientar la carrera hacia sectores con una buena salida laboral, y de pronto esos sectores pueden ser los primeros en automatizarse.

Así que esto nos lleva a debates bastante interesantes entre profesionales de distintas edades, donde los jóvenes quieren formarse en inteligencia artificial para encontrar trabajo y garantizar su futuro, y los veteranos no saben si podrán jubilarse en la profesión que realizan actualmente, incluso dentro del sector tecnológico.

También se suele mencionar entre los expertos que, si la inteligencia artificial llega a cubrir una parte grande del trabajo humano, las profesiones más duraderas serán aquellas con un alto componente creativo, o que necesiten del trato humano.

Pero en la última publicación que analizaba el futuro del trabajo según el foro económico mundial, de entre las profesiones que más crecerán, está la de ingeniero de software, por lo que es normal que uno ya no sepa si merece la pena estudiar programación o no.

Podemos decir entonces, como conclusión, que cada persona tiene que tomar el camino que realmente le haga feliz, y para quienes realmente les interesa la informática y el mundo de la IA, hay que reconocer que hay un futuro muy prometedor, tanto profesionalmente, como por el simple hecho de tener como objetivo de vida aprovechar y disfrutar de los avances tecnológicos.

Así que si quieres información sobre nuestros cursos de IA, o tienes dudas sobre cómo funciona nuestra plataforma para encontrar empleo en el sector de la IA, contacta con nosotros.

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